martes, 5 de febrero de 2013

La mujer de César




Según cuenta Plutarco en sus Vidasparalelas, un patricio romano llamado Publio Clodio Pulcro, dueño de unagran fortuna y dotado con el don de la elocuencia, estaba enamorado de Pompeya, la mujer de Julio César. Tal era su enamoramiento, que en cierta oportunidad, durante la fiesta de la Buena Diosa —celebración a la que sólo podían asistir las mujeres— el patricio entró en la casa de César disfrazado de ejecutante de lira, pero fue descubierto, apresado, juzgado y condenado por la doble acusación de engaño y sacrilegio. Como consecuencia de este hecho, César reprobó a Pompeya, a pesar de estar seguro de que ella no había cometido ningún hecho indecoroso y que no le había sido infiel, pero afirmando que no le agradaba el hecho de que su mujer fuera sospechada de infidelidad, porque no basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo. La expresión, con el tiempo, comenzó a aplicarse en todo caso en el que alguien es sospechado de haber cometido alguna ilicitud, aún cuando no hubiera dudas respecto de su inocencia, en la forma "No basta que la mujer del Césarsea honesta; también tiene que parecerlo".



Dice un compañero mío de trabajo que esto no puede aplicarse a Mariano Rajoy en relación con los papeles de Bárcenas porque en ese caso sería muy sencillo derrocar a un gobierno. Bastaría con publicar un libelo de magnitud suficiente en un periódico para obligar a la dimisión. Esto lo dice como respuesta a mi sugerencia: El presidente de un país debe estar por encima de cualquier sospecha; dada la gravedad de las acusaciones vertidas contra él, creo que debe dimitir.

Pero dimitir no significa cerrar el chiringuito y marcharse a casa a leer a Plutarco. Dimitir significa establecer un gobierno provisional, marcharse a casa y dedicar los meses siguientes a cerrar el medio que haya publicado la noticia falsa como si fuera cierta.

- Pero, Alicia…

- Pero Alicia, nada. Lo que pasa aquí es que en este país nadie tiene huevos para hacer lo que hay que hacer.

Porque, si los hubiera, otro gallo nos cantaría. Si de verdad la cúpula completa del partido en el poder no tuviera nada que esconder, ni tuviera miedo a perder lo que ya ha obtenido, no le temblaría el pulso y daría un puñetazo en la mesa ¡Qué uno! Daría un rosario de puñetazos en la mesa. Y ya se ocuparía de su popularidad y de su credibilidad cuando la segunda estuviera más sana que un recién nacido y pudiera sustentar así el crecimiento de la primera.

Si el objetivo de las personas que entran en política no fuera enriquecerse, no habría corrupción.  De hecho, no habría crisis. El problema de la política es que seguimos portándonos todos como si de verdad tuviésemos gobiernos que defendiesen una u otra ideología cuando hace décadas que no es así.

Una ideología es un sistema de ideas, principios y valores por el que se rige una persona o un grupo de personas. Los partidos políticos no actúan en función de unas ideas, sino de unos objetivos medibles: buscan su enriquecimiento personal. Bien, aceptable. Es lo que busca la mayor parte de la raza humana. El problema no es ese. Que levante la mano quien no quiera ser más rico. El problema es que la masa electoral cree que los partidos políticos son buenos o malos para el país en función de las dos palabras asignadas a uno y a otros: derecha e izquierda. Cuando ni los de izquierdas gobiernan según su ideario correspondiente ni los de derechas hacen lo propio.

Hoy día TODOS los gobiernos del mundo trabajan en una dirección única: el enriquecimiento propio.  La lógica debería apuntar hacia el trabajo que buscara el enriquecimiento del país pero, al menos en España, no hemos dado el decisivo paso intelectual que separa el “el que venga detrás que arree” del “si todos tenemos más, yo estaré mejor”. No vamos a analizar ahora los motivos de tanta estulticia porque esto viene de antiguo y no seré yo quien desfaga el entuerto.

Una vez puestos de acuerdo en que NO ES VERDAD QUE LOS PARTIDOS DE IZQUIERDAS BUSCAN UNOS OBJETIVOS DIFERENTES DE LOS PARTIDOS DE DERECHAS.

Una vez aceptado que TODOS LOS GOBIERNOS ACTUALES SE DEDICAN EXCLUSIVAMENTE A GESTIONAR LA ECONOMÍA DE SUS PAÍSES.

Mi pregunta es: ¿Por qué nos empeñamos los electores en perpetuar una contienda atávica que no tiene solución posible? ¿Por qué seguimos entreteniéndonos con idioteces tales como el sobre o el no sobre de Rajoy? Señores, señoras, lo que importa no es eso. Hay que atacar la estructura de la democracia, que está mal montada desde la base.

¿Qué es eso de gobierno? ¿Por qué necesitamos quien nos diga de qué manera hemos de comportarnos? No, no es eso. Lo que necesitamos es un gestor –o un grupo de gestores- con la visión necesaria. Si en términos de política internacional lo que importa son las inversiones extranjeras, la prima de riesgo, el crédito y todas esas cosas que, igual me equivoco, suenan a indicadores de la salud económica de un país, no necesitamos un gobernante, sino un presidente de una compañía que convierta nuestro país en una máquina de hacer pasta donde todo el mundo quiera colocar una empresa. Debe ser una persona experta en macroeconomía, claro.

Como segundo de abordo esta presidenta necesita a una directora de recursos humanos. Porque si los electores no estamos contentos, mal les va a ir. En el área de RRHH de España se gestionarán todas las decisiones sociales.

Y el equipo que lidere el resultado económico del país será remunerado por objetivos. A esto hay que darle una vuelta más, pero se me ocurre que estos objetivos deberían ser: renta per cápita, pleno empleo, PIB y la cuenta de resultados, claro. No olvidemos que España es una gran empresa. Así las cosas, los técnicos en macroeconomía y RRHH ya no tendrán que presentar programas electorales, sino planes empresariales.

Esto no son más que unos pequeños apuntes y no reflejan mi ideología real, que pasa por derrocar los sistemas económicos. Se trata más bien de una nota en la dirección en la que creo que debemos movernos para que, al menos, dejen de tratarnos como a imbéciles integrales. A estas alturas, por lo que leo en las redes, todos sabemos que los políticos nos engañan en beneficio propio. Digo yo que será mejor que nos gestionen de manera que nos llegue algo del beneficio…


1 comentario:

  1. La unica putada es que desde la macro a la micro va un mundo, un mundo en el que tienes 2 pollos, 2 personas, y una de ellas se llama Carpanta :-)

    ResponderEliminar

Gracias por participar!!