sábado, 24 de noviembre de 2012

Las tetas de Kate Middleton



Parece ser que la duquesa de Cambridge se preocupa de que en sus hombros no deje marca el sol. Igualito que muchas otras mortales. Además, la mujer está de muy buen ver. A mí me parece una chica guapa, discreta, muy británica pero de las monas, no de esas caballunas como su suegra, la pobre.

Para conseguir un moreno decente siendo inglesa, o pasas muchas horas al sol con una protección del 50 y paciencia como para doblar cucharas con la mente, o te metes en una tostadora de esas de rayos uva. Si eres la reina consorte to be, es de suponer que te gastas la pasta del presupuesto de la casa real en los rayos artificiales además de en trapitos. Se asume también que las vacaciones en la costa francesa las paga el erario público de la Gran Bretaña.

Lo que no se asume es que el populacho de la unión, ni hablar de la chusma del resto del mundo, tenga derecho a cobrarse en fotografías de desnudos reales las devoluciones del Inland Revenue (lo que viene a ser la hacienda sajona). Y como esto no se asume, el señor Michael O'Kane, director del diario irlandés que decidió publicar las fotos de la Middleton en topless, se ha visto obligado a dimitir porque los accionistas del periódico se sentían incómodos.

Más allá del modus hablandi de los ingleses, que en época de Jack el destripador llamaban mujeres desafortunadas a las prostitutas y hoy no dicen que la casa real ha puesto a la publicación irlandesa entre la espada y la pared, lo que me tiene muy descontenta (aprendo rápido y me ahorro los tacos que me pide el cuerpo que escriba) es que en esto de la intimidad, como en todo lo demás, la de los ricos y poderosos vale más que la de los pobres y anónimos.

A ver, a mí las tetas de esta mujer me interesan entre cero y menos doce. Lo mismo que me interesan las tetas de la Esteban, las de Madonna, la de Janet Jackson (esa gran mujer unipecho), las de mi vecina del segundo, las de mi jefa y las de esas tías estupendérrimas que toman el sol con ellas al aire en Fuengirola.

Todas esas mujeres, y yo también, tienen derecho a ponerse en toples en la playa sin sentirse amenazadas por ello. Todas las mujeres del mundo deberían poder mostrar sus cuerpos sin el temos a que alguien las fotogrfíe y suba el resultado de su arte a internet o lo venda a una publicación. Son sus tetas. Si alguien va  a hacerse de oro con ellas debería ser su dueña. Y si alguien puede tomar la decisión de hacerlas públicas para uso y disfrute de pajilleros y pajilleras cibernéticos, también debería ser la dueña.

Llegados a este punto, lo que me fastidia infinito es que la ley no sea la misma para todos. Para empezar porque, aunque lo fuera, la chica de la limpieza que tiene un cuerpazo que exhibe en las playas gallegas porque sería una pena que nadie lo viera con lo buena que está, no tiene los medios para perseguir al cabronazo que le ha hecho las fotos, las ha subido a internet y se está forrando con una página porno cutre.  Belén Esteban, que a estas alturas es un objeto de risas varias, quizá tenga el dinero, pero no el poder para hacer que Pedro J dimita de su puesto -en el caso de que Pedro J publicara unas fotos de esta mujer desnuda). Pero las casas reales tiene los medios y tienen el poder.

Yo creo que cualquiera que vulnere el derecho a la intimidad de otro debería ser expuesto en pelotas en la plaza de su pueblo y que vídeos de las varias humillaciones que sufriera deberían subirse a internet como castigo (Obviamente es un decir. Una buena multa hará las veces. Y unos trabajos a la comunidad mucho mejor).. Pero las palabras clave aquí son CUALQUIERA y OTRO.

Ya vale, hombre, de que, como decía Orwell, todos los animales seamos iguales, pero unos sean más iguales que otros.

Me preocupa mucho, además, que unas tetas sean motivo de negocio editorial. La verdad es que he visto la noticia en el telediario de Antena 3. Han hablado de los conflictos en Egipto, de la Middleton y su topless, de Fernando Alonso, de la feria equina de Sevilla, de la feria de bebés de no sé dónde, de la muerte de Tony Le Blanc y de los manuscritos de Davinci encontrados en la biblioteca nacional. Nada de economía, nada de cultura, nada de nada en realidad.

En fin, seguiré viendo películas y pinchando en los enlaces que mis contactos publican en Facebook. Afortunadamente tengo contactos de izquierdas, de derechas y del comando freak. Así por lo menos elijo, aunque sea de refilón, lo que quiero saber.

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