martes, 29 de mayo de 2012

Villano bueno, villano muerto






Sin un buen villano, un héroe importa entre poco y nada. Un villano debe suponer un peligro y, sobre todo, un reto. Un buen villano debe, según mi criterio, ganarse el odio del lector. O al menos el miedo. Y, si no se ha ganado ninguna de las dos cosas, si el villano cae bien pero debe ser vencido, al menos debe estar justificada la causa de su derrota.

Es que hace dos días que he visto Los Vengadores y me ha pasado lo de siempre. Que se me cae la peli por culpa de los malos. Ya sé que hay buenérrimos comics que lo explican todo o casi todo, pero yo hablo de la película, que es lo que he visto. Y extrapolo un poco, en aras de la reflexión a la hora de crear villanos, que es un asunto muy serio y muy difícil, no vayamos a engañarnos.

Bueno, a ello.

Un villano sin causa no tiene por qué ser un mal villano. Por ejemplo, en “Érase una vez”, la Reina Malvada era una malísima sin causa y a mí no me hacía falta trasfondo ninguno. Era mala, pero mala de atar. Mala como la basura, el mal aliento y el estreñimiento… mala. Y no había motivo alguno, hasta que en la segunda temporada te cuentan un cuento del que nadie sabía nada. Prescindamos del cuento ¿Por qué funcionaba esta mala malísima? Porque era inteligente y bella, porque siempre iba un paso por delante de la heroína, porque lo tenía todo atado y bien atado. Porque a mí, como espectadora, me preocupaba DE VERDAD que los buenos no ganaran.

Loki… Loki tiene un ejército de extraterrestres, tiene un trasfondo (sic) marcado por los celos de su hermano Thor (dejamos de lado que está Thor como para encelarse…) y tiene mil y una oportunidades para redimirse. Pero es que ya sabemos que las malvadas ambiciones de Loki han sido implantadas en su cerebro de dios a vapulear por Hulk, por una gente que le ha engañado ¿Qué podemos esperar de un villano nacido de una mentira que se ha tragado como píldora con azúcar? Pues lo que nos da Loki: una especia de road movie en la que lo único que no sabe el espectador es en qué orden va a recibir los mamporros.

Hay pocos malos decentes. Y es que tengo la impresión de que las aventuras son escritas por hombres y mujeres que se enamoran de sus héroes, en cuyo caso los villanos no son más que excusas para el lucimiento de aquellos; o se enamoran de sus villanos. Este segundo caso es el qué menos me gusta. Porque yo soy muy de enamorarme de canallas, está clarísimo.

¿Qué sucede cuando un autor se enamora de su villano? Pues que lo hace invencible: gesta un villano poderoso, con trasfondo, inteligente, con carisma... Por ejemplo, Magneto. Magneto es mi villano favorito. Lo tiene todo, incluso la razón. Porque, seamos honestos, si los humanos nos ponemos a perseguir mutantes igual que en su tiempo perseguimos africanos, brujas, etc, lo suyo es que los mutantes se defiendan. Lo que pasa es que no estamos preparados para los finales en los que no vence la virtud.

Imagino que no sería fácil mantener las ventas de la Patrulla X si Magneto se los cargara a todos a la primera de cambio. Y en creación también nos movemos según los patrones del éxito. Por eso Voldemort suelta aveda kedabras a mansalva y los Potterofilos no se atreven (es una maldición que mata). Los buenos van lastrados con la bondad mientras que los malos… pues son malos. Y si los malos ganan, lo mismo los lectores lo pillan…

Total, que el autor se las apaña para crear un Magneto decente Y ¿con qué se encuentra? Pues se encuentra con que lo tiene que matar, o al menos lo tiene que contener. Como si fuera tan sencillo. Es una pena, porque estos malos que se merecen dominar el mundo, al final son derrotados por olvidos inexcusables, errores de segundones lamentables, golpes de suerte o artefactos mágicos.

Así que ¿Qué hay que hacer? Relativizar, como en la vida misma. Nuestros héroes y nuestros villanos deberían nacer con fortalezas y debilidades de serie. Y, sí, con el famoso trasfondo ese, la historia que justifica su tendencia a la villanía, su fortaleza y su debilidad.  O sea, trabajarse al malo igual que se trabaja uno al bueno. Mucho laborar y menos orar, como si dijéramos…


13 comentarios:

  1. te confesaré una cosa...del Equipo A mi preferido era Murdock..

    Por supesto..prefiero los villanos a los héroes..mi villano preferido esta entre el Lute y el Dioni....y a veces Froilán....

    abrazos

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  2. Uh la Bru, hu la Bru seperacertadísima de la muerte (del alma y del espíritu que decía Sartre) y es que es verdad eso del héroe en el que plasman los escribientes sus anhelos y deseos y se olvidan de que el malo tiene que molar o si no para eso poner un ejército de extraterrestres, zombies, oso goomis rabiosos y ya. Lo que pasa es que si te pasas haciendo un villano chulo chulo de verdad lo que tienes no es un villano, tienes un antihéroe tan perfectísimo como lo era otrora el héroe y entonces ya estamos liados otra vez, vamos que le pasó a Harrys con Lecter, a Lindsay con Dexter o a Highsmith con Ripley. Por eso me gusta tanto lo de “Canción de Hielo y fuego”, no hay malos ni buenos, hay personas. (Excepto el Grofry ese asquerosoooo madre mía!!)

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    1. Y además se los va cargando, el Merteen... Pero Tyrion sí es un héroe remolón :)No sé si publiqué en el blog mi nota de FB: Amar a Tyrion... Espera que rebusco :)

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    2. Lo que te decía...

      Hoy casi me hacen llorar. No por el spoiler, que he pedido y por el que habría suplicado de haberlo necesitado, sino porque ahora sé que Tyrion tiene una vida ajena a la mía.

      Mi primer amor me hizo lo mismo. Cierto que yo era joven –no había salido de la escuela-, pero eso no quita para que él no se portase bien. Lo metió en casa mi madre, asidua compradora de Círculo de Lectores y mujer a la que debo mi tendencia hacia la fantasía épica, mi devoción por los hobbits y mi primer desengaño amoroso en la figura de Tanis el semielfo. Un extraño ser fruto de la violación de una elfa a manos de un humano, enamorado de una elfa y de una humana y que desapareció de mi vida durante años tras el tercer libro de las Crónicas de la Dragonlance. Años después descubrí secuelas varias en la biblioteca y cambié a Tanis por Raistlin. Está claro que desde siempre me gustan los hombres sanos y sin conflictos, pero eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

      Hoy me han dicho algo de Tyrion que me ha llenado los ojos de lágrimas. Tyrion Lannister, el hijo odiado de Tywin, despreciado por su hermana Cersei, insultado, traído y llevado, maltratado, desfigurado y deforme que en cambio tiene una inteligencia privilegiada, un conocimiento de sí mismo que le envidio, que es un superviviente nato y que pese a todo no ha perdido su humanidad.

      ¿Cómo no enamorarse de Tyrion Lannister? La respuesta es que es imposible no hacerlo. Lo posee todo excepto belleza física. Además, de manera completamente subjetiva, tiene la clave para activar todos mis botones.

      Sin embargo hoy me han puesto delante de los ojos el hecho irrefutable de que Tyrion es un personaje de ficción. Y eso no me ha hecho más feliz. Porque le hace aún más lejano. Yo puedo enamorarme como una adolescente y no pasará nunca nada. Puedo gastar toda la energía del universo en desear un Tyrion Lannister y Papá Noel se dará de cabezazos contra el trineo porque no hay manera de regalarme uno las próximas navidades.

      Y cuando los ojos ya se me habían puesto brillantes de lágrimas y había dejado de columpiarme –estaba en el parque-, Diego me ha dicho que en realidad Tyrion se resistió, que le obligaron, que quería esperarme pero que Tywin le dijo que no le importaba lo enamorado que su hijo estuviera de mí porque yo no soy real. Y Tyrion no lloró porque Tyrion no llora. Pero ya no volvió a ser el mismo. Y a lo mejor quemó sus libros.

      A lo mejor Tyrion quemó sus libros por mí.

      Desde Bastian Baltasar Bux, que vino un poco antes que Tanis y que Raistlin y que Tyrion y que el tulipán de Denethor reconvertido en Walter Bishop, desde hace todos esos años lloro por personas que no existen, por sucesos que no han ocurrido, por cosas que nunca haré, personas que no seré. No porque no sean reales, sino porque yo no tengo la clave para llegar al lugar en el que viven.

      Me llamo Alicia y sé que alguien vive detrás del espejo, pero cuando lo miro sólo estoy yo.

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    3. mejor tu respuesta al comentario que el post...y no es un comentario despectivo...al revés..es de admiración...

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    4. Es una nota del agosto pasado...
      Gracias, Carlos.

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    5. Oé, oé oé... Creo que eres mi gemela perdida ;-) Estoy de acuerdo con Carlos, tu respuesta ha sido mejor que el post y te suscribo cada palabra, coma, punto, puntos suspensivos (de esto último no tienes pero yo lo suscribo igual). Yo también he caído en brazos de héroes y villanos (hubiéramos tenido que luchar como gatas por Bastian, Raistlin o Tanis :-P) Y Tyrion...sólo por él ya vale la pena Canción de hielo y fuego (las dos, los libros y la adaptación televisiva). Yo también estoy enamorada de él aunque mi parte más primitiva me lleva a tener pensamientos impuros con el Khal (uff qué calores!! Jason Momoa está soberbio!!). A pesar de todos estos amores literarios, el que jamás podrá dejar mi corazón es Faramir, ainsss... ¿Por qué no encontraré un hombre como él? He ahí mi desencanto con el príncipe azul... :-(. BTW, te comparto!!

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    6. Ya sabía yo...
      Y me temo que eso es lo único que puedo decir: que ya sabía yo.

      Me encantaría, de verdad de la buena, entrar en la cabecita de gente con la que comparto afectos de estos desaforados y ver con los ojos de los otros lo que ellos ven en los seres inexistentes a los que yo sólo puedo mirar con mis ojos.

      ¿Cómo es tu Raistlin? ¿Cómo es tu Tyrion?

      ¡Ah! Me da vueltas la cabeza de las posibilidades :)

      Comparte, comparte. Y el Khal todo para ti. Yo soy de las que piensan que todo iría mejor si Daenerys le diera una oportunidad a Jorah y si Sansa se la hubiese dado a Gregor...

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  3. Me ha gustado mucho tu entrada de hoy. Y no puedo estar más de acuerdo contigo... Aunque yo soy más de héroes que de villanos... Después de digerir un rato tus palabras, voy a incorporar algunos cambios en mis villanos ;-)

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    1. revisa el comentario de Dulce, ya de paso, que lo dice con menos palabras :)

      Me alegro de ayudar.

      Un besito, guapa.

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  4. Los usanos necesitan saber que los malos, en el fondo, son tontos, y se ven superados por la gran inteligencia de los buenos.

    La verdad es que Loki siempre ha sido un malo un poco simplón, casi un "buenazo", un poco ingenuo.

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  5. Me encantan los malos que son listos y, aunque no tengan razón lógica (aparente), tienen la suya razonada. Yo los procuro hacer así, con sentido de la moral razonado, algunos algo... desvirtuados, jejejej pero razonados. Me gustan los malos con historia, con convicción y con posibilidades de ganar. Y... tengo que confesar, que en mis historias ganan muchas veces.

    Me ha gustado mucho la "reflexión" jejejejej. Muy interesante.

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    1. Sí señor. Hay que ser honestos: a veces ganan los malos :)

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Gracias por participar!!