viernes, 25 de mayo de 2012

Orgullo Frisi




En fin, yo quería empezar así, en tono muy serio a la par que elegante. Me apetecía poner en práctica las herramientas de comunicación cuyo uso se supone que he aprendido en ese curso de dos días que me ha tenido apartada de las redes sociales y me ha rodeado de gente con la que trabajo y a la que apenas había dedicado tiempo ni atención. Lo que ocurre es que no he contado con las maravillas de la técnica y me he encontrado con que mi editor de texto no conoce la palabra friki y me la cambia por frisi.

Entenderéis que así no hay quien pueda…

Así que, una vez hecha mi renuncia a la elegancia, procedo a describir mi atuendo de hoy. Eso sí: no tenía ni idea de que hoy había amanecido para que yo mostrase al mundo mi orgullo de bicho raro. Vamos, que yo suelo salir a la calle así cada viernes por aquello de que el resto de la semana voy disfrazada de oficinista responsable.

Camiseta blanca con dibujo de colorines. Miro hacia abajo y veo una calavera de fieltro que me ocupa gran parte del estómago. Lleva un botón rojo y otro negro, ambos de tamaño considerable, que hacen las veces de ojos. Espirales rojas, amarillas y azules, un par de manchas amarillas, calaveras grises y blancas con tibias cruzadas a la altura de la mandíbula y la leyenda, en rojo y negro, “gothic + punk”. Cuando la ves resulta una camiseta colorida e inocente. Las calaveras no son nada agresivas. Yo diría que pertenecen a ese estilo entre oscuro, tierno y divertido que se le ha copiado tanto a Burton. Vaqueros desgastados de pata ancha sin dobladillo porque se lo ha ido comiendo el suelo madrileño y unas deportivas fusiladas de Converse pero mucho más baratas, de color rosa metalizado. Pelo suelto, sin maquillaje.

Dentro de mi oficina se me considera una freak.
Fuera de mi oficina no.

Porque dentro de mi oficina no pertenezco a ningún grupo.
Fuera de mi oficina se me puede archivar en varios.

La cuestión, como comentaba esta mañana en Facebook, es que hoy somos muchos en todas partes. Hay tanta gente que hace cine indie y que lo consume, que el cine indie se ha vuelto mainstream. A mí esto me parece genial porque quiere decir que las personas tenemos acceso cada vez a más tipos de productos, a más experiencias de ocio y que podemos elegir uno o varios estilos de cada cosa. Y no sólo por eso, me parece bien. Me encanta que alguien que ve anime a mansalva ya no sea un bicho raro.

Los friáis reclamamos con orgullo nuestra condición (ahora Word ha decidido sustituir Frikis por friáis) porque es divertido, no porque nos sintamos una pandilla de fueras de la ley. En un momento en que es más sencillo comprar un peluche de los Angry Birds o una figurita de Dragon Ball que una barra de pan artesano, no creo que ninguno de nosotros crea que es un ser fuera del sistema, un rebelde, un temrario… un freak.

Como decía un amigo, los freaks de verdad son los que visten traje y corbata por comodidad o creencias, los que escuchan a Manolo Escobar con deleite, los que toman paella los domingos. Los que hacen cosas de esas que hasta hace poco se consideraban normales. Porque cuanta más diversidad haya, menos podremos acudir a términos de normalidad para sentirnos seguros y a salvo.

De hecho, desde que uso Facebook, creo que empiezan a ser más numerosos los escritores que los lectores. Algo que ni se me habría pasado por las meninges hace unos meses.

En cualquier caso, feliz día a todos.
Y que mañana sea feliz también.

2 comentarios:

  1. no me gustáis los frikis..salvo que tengáis gafas....que ya la cosa cambia...
    Cierto, más escritores que lectores y algunos que no somos ni una cosa ni otra....para variar...

    salud!

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  2. Todo ser humano es un friki en potencia (freak es otra cosa) y como tu misma te has dado cuenta en tu mismidad, todo ser humano lleva dentro un escritor, aunque muchas veces con más esperanzas de ello que otra cosa.

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