lunes, 21 de mayo de 2012

Monstruos




monstruo.
(Del lat. monstrum, con infl. de monstruoso).
1. m. Producción contra el orden regular de la naturaleza.
2. m. Ser fantástico que causa espanto.
3. m. Cosa excesivamente grande o extraordinaria en cualquier línea.
4. m. Persona o cosa muy fea.
5. m. Persona muy cruel y perversa.

La RAE da otras dos acepciones, pero no me interesan. Me quedo con la 1, 2 y 4 y aprovecho para decir, antes de empezar con la entrada, que estos monstruos, que no son literarios pero viven en la literatura, me dan mucho miedo. Cuando los encuentro en un libro que hojeo, lo cierro rauda y veloz y procuro no volver a abrirlo jamás. Cierto que esto obedece a un prejuicio personal y que es posible que me pierda por ello alguna historia que merezca la pena. Asumo el riesgo. Igual que si le doy calabazas al tío más feo del bar  asumo el riesgo de que sea divertido, encantador, buen amante y millonario.
Los prejuicios es lo que tienen. Y aquel de vosotros que no se deje manipular por algún prejuicio, que se lo tatúe en la palma de la mano y se lo muestre a San Pedro después de muerto, porque fijo que le ponen en la zona VIP del cielo.

Monstruo Nº1: Cosas que brotan.

En escritos que pretenden ser literatura de la buena, buena, abundan las lágrimas que brotan, los sentimientos que brotan y a veces, como por error, las flores también brotan. Perdono a los manantiales que brotan si el contexto lo justifica, pero advierto desde ya que no hay muchos contextos de esos.

Vamos a ver: la gente llora. Si en un texto decente alguien llora debe de ser, se me ocurre, que hay alguna emoción que provoca esas lágrimas. Se llora de alegría, de tristeza, de frustración, de miedo. Seguro que de muchas más cosas.

Queridos amigos escritores: pongamos la atención en la emoción, centrémonos en lo que importa. Porque, si tienes a una niña que se ha caído de la bici y que llora, no por la herida de la rodilla, sino porque está aprendiendo sola en lugar de guiada por su padre recién muerto en un accidente de patinaje artístico, la cosa ya es lo bastante horrorosa como para amenizarla con un: las lágrimas brotaron de los ojos de la niña.

La niña se siente sola, pues a por la soledad. Se siente desafortunada, pues a por el infortunio. Le duele la rodilla, pues a por el dolor. Y no nos olvidemos que las lágrimas caen siempre desde los ojos, nunca de las axilas, de los pies o de ninguna otra parte, salvo que el recorrido iniciado en los ojos las haya llevado hasta allí primero.

Así que la niña, una vez en el suelo, con la rodilla abierta, lloró; pero su padre tampoco estaba para enjugar las lágrimas que rodaron por su rostro con mucha más destreza que ella sobre la bici. Y es que esta niña tenía mucha más experiencia en lloros que en juegos.
Queda más desolador que la gallina Coco- Gua gua y nada brota de ningún sitio.

Sentimientos que brotan del corazón. Aunque desde ya os digo que el corazón merece apartado monstruil a parte. Nadie, bajo ningún concepto, debería escribir jamás la palabra corazón salvo si la obra es de terror o de médicos y la víscera en cuestión aparece arrancada, seccionada o trasplantada.

Alejandro Sanz, la literatura romántica y las películas de sobremesa han hecho mucho daño, mucho. Pero estamos en el siglo XXI y hay que aceptar que los sentimientos se producen en el cerebro, que las emociones se pueden racionalizar y explicar y que las palabras son finitas, sí, pero muy numerosas. Ejemplo antiguo pero no superado: Que se me paren los pulsos si te dejo de querer. Que las campanas me doblen si te falto alguna vez.

Ni una mención al corazón, ni al amor que le brotaba a nadie de ninguna parte. Dejemos el corazón en paz, por amor de Dios.

Monstruo Nº 2: olores que emanan

Es menos grave emanar que brotar, lo reconozco. Sin embargo a mí me causa unos ataques de urticaria atroces. Y es que pocas veces me parece necesario cargar las tintas en el olor. El olor que emana es el sujeto de la emanación. Y es probable que el autor que usa el verbo emanar quiera, bien dejar patente que el olor en cuestión provocaba algo en alguien, o bien que ese mismo olor caracterizaba de alguna manera a alguien.

O sea, que un olor repugnante emanaba del abrigo, debe de querer decir que aquel abrigo olía como si su dueño no lo hubiera lavado en doce años o que quien lo huele siente un ascazo de no contarlo.

Sucede en ocasiones que emanar es una palabra que se usa poco. Y que algunos autores creen que sus textos serán más literarios si usan palabras poco frecuentes. Pero ¡No! La literatura no es un cuerpo de rescate de palabras en desuso, señoras y señores.

Para aquellos de ustedes que consideren que su labor como autores es emocionar, sepan que emanar y brotar no emocionan nada, sino que nos llevan a clichés, a lugares comunes. Y nada hay menos emocionante que un cliché vacío.

De esto ya se hablaba hace siglos, cuando alguien inventó el cuento en el que un padre les pedía a sus tres hijas que le describieran cuánto le amaban y la hija que más le quería le dijo que no conocía palabras tan hermosas como las de sus hermanas, pero que ella le quería tanto como el pan a la sal. Comed pan sin sal y sabréis cuánto amor es ese. Sin corazones, sin brotes, sin emanaciones…

La emoción es el motor no sólo de la literatura, sino del mundo. Y por ello debemos acudir a emociones reales, no a sucedáneos baratos. La mayor parte de las veces lo más sencillo es lo más efectivo. Así que seamos sencillos, seamos precisos, seamos inteligentes y emocionemos.

Al final los lectores son inteligentes y saben lo que quieren. Quieren llorar o reir o pasar miedo. Y es nuestra obligación proporcionarles alegría o drama o terror. Pero de los de verdad. Y para escribir de verdad, lo mismo que para actuar de verdad, hay que recurrir a emociones reales. No vale escribir “como si”. No vale juntar las palabras típicas de una novela de fantasía épica y decir que hemos escrito una. La épica requiere de mucha emoción, de valores que todos somos capaces de reconocer y que no están tras adjetivos como aguerrido, noble, brillante armadura…

Busquemos, compañeros. Llenemos nuestra cestita de tesoros, que el lenguaje está lleno de ellos, y cuando esté bien llena, construyamos palacios y chozas de palabras.

En otras palabras: leamos. Leamos mucho y leamos bien. No sólo a los clásicos, sino también nuestros propios textos. Y cuando aparezca uno de estos monstruos (o cualquier otro), tiremos de la cadena y que se ahogue.

No merece otra cosa.

18 comentarios:

  1. ¡A ahogar monstruos y buscar tesoros se ha dicho!.

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  2. Intentaré aplicarlo en próximas aventuras literarias :-D Gracias por tus consejos.

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    1. Yo intento aplicarlo a lo mío y no siempre lo consigo.
      Pero, oye, cualquier reducción es buena :)

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  3. Con esto de que nos tragamos todas las traducciones baratas del inglis pitinglis se está perdiendo una cosa que suena muy sexí y que lo es según se utilice (como un calabacín fíjate), el léxico. Luego se ha metido en la cabeza que la cultura, la escritura y las formas deben ser asequibles al público general y generalista. Con esto se está consiguiendo que haya libros escritos con 300 términos de los cuales 50 son palabras tales como: “Joder, mierda, móvil o i-pad”. Luego están aquellos que por no querer utilizar lo que se consideran tópicos estilísticos, muletillas de escriba o monstruos, lo que hacen son unas metáforas y unas imágenes carentes de elegancia, forma gramatical y muchas veces gracia.
    El escritor lo que no debe es reinventar el lenguaje, debe conocer en profundidad el que utiliza y luego ir tirando con lo que tiene y sabe.
    Otra cosa ya es querer ser Bécquer con el arsenal léxico de la cartilla Micho. (Y Gusfito era bastante flojo).
    Monstruoso es meter vampiro, vampirismo o chupasangre 1458 veces en 432 páginas por no conocer cosas como: hematófago o flebotomático.
    Puedes ser la más guapa de tu calle y eso está bien si te conformas con piropos de chicos de reparto y halagos de abuela , pero no intentes ir entonces de Top del catwalk.
    Nena.

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    1. La cultura y la literatura deben ser asequibles a TODO el público. Eso creo yo. Lo que no creo es que eso deba significar un empobrecimiento del lenguaje.

      El escritor debe tirar de lo que tiene y sabe, sí. Y debe tratar de aprender más, para saber más y tener más de donde tirar.

      Flebotomático es una palabra espantosa. Pero fea, fea.

      Lo de Top del catwalk sé lo que significa, pero no entiendo a qué viene.

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  4. Yo creo que la naturalidad y la autenticidad son fundamentales en la buena literatura. La prosa debe fluir con sencillez y sin galas extrañas. Otra cosa es que, parapetados tras esos conceptos, se adopte un estilo literario desprovisto de todo aquello que lo hace precisamente literario, ese extrañamiento tan necesario del lenguaje que defendía el formalismo ruso. El extrañamiento del lenguaje no consiste en el artificio forzado ni en los clichés trasnochados ni en la utilización de determinados términos poco usados que sólo transmiten pedantería (estoy de acuerdo en que "flebotomático" es una palabra horrible y sólo quienes tienen el prurito de pseudointelectuales la utilizarían; que nadie entienda que esto es un ataque a Dulce, por favor). El extrañamiento del lenguaje consiste en una voluntad de estilo que nos haga degustar cada palabra por su precisión y belleza. Consiste en que cada palabra sea exactamente la palabra que se necesitaba para esa frase. Y luego entran en juego también las cadencias, el ritmo, la fonética de los vocablos, que muchas veces se olvida. Y mantener un equilibro entre la vertiente meramente lúdica y la vertiente artística basada en el uso del lenguaje que es la que convierte a la literatura no en un cuentacuentos o en un juntapalabras sino en una obra de arte. Porque la literatura es arte y la palabra merece un respeto. Se puede contemplar un magnífico arte como se repite susurrando y sintiendo en el paladar cada palabra, el pasaje de una novela.

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    1. "Se puede contemplar un magnífico CUADRO", (quería decir).

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    2. Y lo difícil que es conseguir todo eso.
      La mayor parte de las veces no me queda más remedio que sucumbir a mi incapacidad. Pero en ello sigo. Y seguiré, siempre que no me falle la voluntad de supervivencia :)

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    3. Me encanta (pero de verdad del encantamiento)cuando alguien te da con tologordo y luego dice:"Desde el cariño". Menos mal voy de rubia divina y no de de pseudointelectual pruritosa.

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    4. Qué le vamos a hacer, Dulce. Tu ejemplo fue algo desafortunado. Llamar a los vampiros "feblotomáticos" y creer que esa expresión contribuye a la pulcritud literaria es una concepción elitista y pedante del uso del lenguaje. Es mi opinión. Sí, mejor ir de rubia divina de la muerte. Bueno, de la muerte no, no vayas a convertirte en una "feblotomática".

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    5. Este es uno de esos casos en los que me alegro de haber quemado todos mis libros en Fallas...así no puedo meterme en el papel de pedante (en la definición de Unamuno)...

      ¡me voy a ver Telecinco! ..sin rimas, por favor, señores eruditos...

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    6. Mola no ser acertada, lo que no entiendo es quién juzga ese acierto o no. Va por gustos? Dan un "carnete" en algún sitio y este suma puntos para regalo promocional? Se debe a tener que mirar el diccionario para saber de qué se habla? Tantas dudas in my blonde mind!!!!

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  5. El otro día oí, de refilón, a una sicóloga que decía que percibimos lo que somos. Imagino que por eso me molestan tanto algunos monstruos.

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  6. Cosas que brotan: Que a ti no te guste que “las cosas broten” porque te resuene un poco pastelón y artificial, lo acepto. Es un típico tópico y eso es indiscutible. Pero yo pienso que depende del estilo que tú tengas al escribir. Sí que te doy la razón en el tema de que muchos abusan con la expresión, aunque usarla de vez en cuando, no hace daño y es una imagen bastante poética que a mí, por ejemplo, no me disgusta, ni que tampoco calificaría de mala literatura. En mi opinión depende de la cantidad de veces que la uses y de dónde la utilices, también si va acorde con tu estilo y registro como escritor.
    “Nadie, bajo ningún concepto, debería escribir jamás la palabra corazón salvo si la obra es de terror o de médicos y la víscera en cuestión aparece arrancada, seccionada o trasplantada.” No generalices jamás. Que tú no creas en el corazón, no quiere decir que los demás no lo hagan tampoco. Además, a fecha de hoy, ya se ha descubierto que el corazón posee un cerebro independiente del cerebro racional, e incluso un sistema nervioso diferenciado que regula ciertas emociones y reacciones corporales: http://www.lavanguardia.com/lacontra/20120314/54267641495/annie-marquier-corazon-cerebro.html Las investigaciones científicas van hacia una conexión entre corazón, el cerebro y las entrañas; como puntos que reaccionan de manera independiente. La racionalidad simple es cosa del pasado.
    A mí me gusta mucho la palabra CORAZÓN y la utilizo mucho. Sí que es cierto, y en esto te doy toda la razón en que el género romántico ha hecho mucho daño. Los típicos tópicos han contaminado el verdadero significado de ciertas palabras. Amor y corazón no necesariamente van de la mano. Me gusta que las palabras broten del corazón (ahora te acabo de clavar un cuchillo a mala idea ;-))
    Emanar: pues yo sí creo que cierta literatura se encarga de atesorar palabras que están en desuso. ¿Quieres decir que ese tipo de literatura no es buena? Tras leer tu entrada puedo ver hacia dónde quieres llevarnos: a un tipo de literatura sencilla que emocione sin artificio ni clichés vacíos. Es una elección de cada escritor, como de cada lector. Sé de escritores que valoran enormemente la pulcritud literaria llena de recursos literarios (no siempre del agrado de todo el mundo) y palabras que poca gente de a pie pueda reconocer a simple vista e incluso necesite de la ayuda de un diccionario para entender un párrafo por su complejidad lingüística. ¿Quieres decir que no es buena literatura? Es un tipo de literatura que tú no compartes pero igual de válida que la tuya.
    En cuanto a la fantasía épica… que es un género que practico regularmente (mi próxima novela pertenece a este género), estoy de acuerdo que más allá de las 4 palabras claves hay que trabajar en los valores, las historias y los personajes. Es un género en evolución que realmente tiene joyas como el Señor de los Anillos o la Canción de Hielo y Fuego, las novelas de Mundodisco y maravillas como El nombre del viento y el temor del hombre sabio… Obviamente y como en todas partes hay bodrios que no deberían ser editados y, si me apuras, autoeditados.
    Me encanta como escribes y espero que no te tomes a mal mi comentario. Me gusta tu estilo y tu manera de ver el mundo literario aunque creo que no deberías ser tan asertiva y abrir los ojos porque la riqueza de la literatura está en la variedad de la misma.
    Ahí va mi lista ;-)

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    1. Jope, no tengo tiempo de contestarte a todo ahora.

      Sólo dos cosas:

      1.- Ya lo dice al principio del blog: entrada salida de mis propios prejuicios. O sea, que yo no quiero llevar a nadie a ningún sitio salvo a que reflexione acerca del uso y abuso de algunas cosillas en literatura.

      2.- Canción de hielo y fuego tiene paja para crear un incendio de dimensiones descomunales, pero ya hablaremos de eso largo y tendido :) Alguien capaz de crear un Tyrion Lannister debería ser capaz de cortar cuando hace falta.

      3.- Yo no he dicho que la literatura "cultista" sea mala literatura. Habrá de todo, como en todas partes.

      Casi siempre que hablo me refiero a aficionados como yo que pecamos de querer hacer literatura utilizando artificios que lo único que hacen es desliteraturizar.

      4.- ¿Yo no creo en el corazón?

      5.- Ser asertiva es un valor. Y no quita para tener los ojos bien abiertos. preséntame una emanación y unas palabras que broten del corazón que merezcan la pena y me retractaré en la medida en que sea necesario. Pero generalmente la gente que abusa de lugares comunes es porque no conoce los lugares menos comunes. Y yo me encuentro entre ellos.

      Y te dejo que me tengo que ir corriendo a un curso de dos días (sic).

      Un beso

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  7. De todas maneras, la mala literatura existe...

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    1. Eso por supuesto... Que vaya bien el curso!!

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Gracias por participar!!