miércoles, 30 de mayo de 2012

Crítica y público: Amar a Tyrion

La imagen pertenece a Ozito

La entrada es de agosto de 2011. A veces también me asaltan las emociones....



Hoy casi me hacen llorar. No por el spoiler, que he pedido y por el que habría suplicado de haberlo necesitado, sino porque ahora sé que Tyrion tiene una vida ajena a la mía.

Mi primer amor me hizo lo mismo. Cierto que yo era joven –no había salido de la escuela-, pero eso no quita para que él no se portase bien. Lo metió en casa mi madre, asidua compradora de Círculo de Lectores y mujer a la que debo mi tendencia hacia la fantasía épica, mi devoción por los hobbits y mi primer desengaño amoroso en la figura de Tanis el semielfo. Un extraño ser fruto de la violación de una elfa a manos de un humano, enamorado de una elfa y de una humana y que desapareció de mi vida durante años tras el tercer libro de las Crónicas de la Dragonlance. Años después descubrí secuelas varias en la biblioteca y cambié a Tanis por Raistlin. Está claro que desde siempre me gustan los hombres sanos y sin conflictos, pero eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

Hoy me han dicho algo de Tyrion que me ha llenado los ojos de lágrimas. Tyrion Lannister, el hijo odiado de Tywin, despreciado por su hermana Cersei, insultado, traído y llevado, maltratado, desfigurado y deforme que en cambio tiene una inteligencia privilegiada, un conocimiento de sí mismo que le envidio, que es un superviviente nato y que pese a todo no ha perdido su humanidad.

¿Cómo no enamorarse de Tyrion Lannister? La respuesta es que es imposible no hacerlo. Lo posee todo excepto belleza física. Además, de manera completamente subjetiva, tiene la clave para activar todos mis botones.

Sin embargo hoy me han puesto delante de los ojos el hecho irrefutable de que Tyrion es un personaje de ficción. Y eso no me ha hecho más feliz. Porque le hace aún más lejano. Yo puedo enamorarme como una adolescente y no pasará nunca nada. Puedo gastar toda la energía del universo en desear un Tyrion Lannister y Papá Noel se dará de cabezazos contra el trineo porque no hay manera de regalarme uno las próximas navidades.

Y cuando los ojos ya se me habían puesto brillantes de lágrimas y había dejado de columpiarme –estaba en el parque-, Diego me ha dicho que en realidad Tyrion se resistió, que le obligaron, que quería esperarme pero que Tywin le dijo que no le importaba lo enamorado que su hijo estuviera de mí porque yo no soy real. Y Tyrion no lloró porque Tyrion no llora. Pero ya no volvió a ser el mismo. Y a lo mejor quemó sus libros.

A lo mejor Tyrion quemó sus libros por mí.

Desde Bastian Baltasar Bux, que vino un poco antes que Tanis y que Raistlin y que Tyrion y que el tulipán de Denethor reconvertido en Walter Bishop, desde hace todos esos años lloro por personas que no existen, por sucesos que no han ocurrido, por cosas que nunca haré, personas que no seré. No porque no sean reales, sino porque yo no tengo la clave para llegar al lugar en el que viven.

Me llamo Alicia y sé que alguien vive detrás del espejo, pero cuando lo miro sólo estoy yo.

3 comentarios:

  1. No me extraña que sus hermanos hicieran cosillas juntos..la hermana está para mojar pan....
    Que saliera lo que salió es lógico..en otros sitios salen niños que se disparan al pie..castigo divino por la consaguineidad...

    Un afectuoso recuerdo del eunuco de la corte, pero con más pelo...

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  2. Magnífica retrospectiva. Los personajes, por lo general, se adueñan de nosotros. Es una costumbre sana dejarse llevar. A fin de cuentas nos empeñamos en contar sus historias. Y cuando leemos, nos empeñaos en revivir sus vidas... Hace poco que he descubierto la fantasía épica y sus connotaciones...y me gusta. Incluso intento hacer algún pinito... Un saludo, Doña Alicia.
    Afectuosamente... Diego... (pero Diego el del facebook)

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    1. Gracias, Diego.

      No sé a los demás. A mí me han acusado sistemáticamente de no vivir mi vida o de vivirla a través de personas, hechos y lugares que no existieron nunca.

      En estos tiempos sólo me dicen "exagerada" cuando lloro o cuando río o cuando me asusto con un puñado de letras.

      Yo digo que no, que no exagero: es que vivo más y, si me apuras, vivo mejor.

      Diego el que no es de Facebú mola mucho :)

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