lunes, 2 de abril de 2012

El amor verdadero: vida y milagros




Hace unos días que me he dado cuenta de que no entiendo qué hay de malo en amar a alguien por su dinero. Me llamaréis demagoga, claro. Pero es que se ha denostado la demagogia muy injustamente.

Veamos entonces cuál es la diferencia entre amar a alguien por su dinero, por sus bonitos ojos verdes, por su generosidad, porque nos hace reír o por convicción. Y digo veamos para que me ayudéis, porque yo así, sola, no lo veo.

Una amiga mía se enamoró de un chico encantador, amable, tierno, culto, alto, guapo y pobre. Nadie puso ninguna objeción. Al cabo del tiempo, cuando la relación se asentó, el chico –y probablemente mi amiga- ya no era tan encantador ni tan amable. De vez en cuando decía alguna inconveniencia, se olvidaba de sacar la basura, no la llamaba cuando iba a llegar tarde y siguió siendo pobre. Unos meses después, cuando vio que las cosas no iban a mejorar –es decir, a volver a ser lo que fueron- mi amiga se dio cuenta de que se había desenamorado y le dejó. Todos estuvimos de acuerdo en que era una buena decisión. Cuando no hay amor, lo mejor es terminar con el asunto y aquí paz y después gloria.

Otra amiga mía se enamoró de un chico encantador, amable, tierno, culto, guapo y rico. Por supuesto, nadie puso ninguna objeción a que saliese con él, se mudase a su mansión de la campiña y ejerciese como anfitriona consorte en las fiestas que él ofrecía a menudo. Poco después, cuando la relación se asentó, hubo un problema en la bolsa y el chico perdió todo su dinero. Unos meses después, cuando mi amiga vio que no había muchas esperanzas de que las cosas mejorasen –es decir, de que la cuenta bancaria de su novio regresase a su obesidad previa-, mi amiga se dio cuenta de que se había desenamorado y le dejó. Casi nadie dijo nada, pero en el ambiente se percibía cierto tufo a disgusto. Al fin y al cabo el chico seguía siendo tierno, amable y encantador; por no hablar de alto y guapo.

Pero es que el novio de mi primera amiga también seguía siendo alto y guapo. Conclusión: se puede dejar de amar a alguien cuyo carácter cambia pero no a alguien cuya situación económica cambia ¿Por qué? Porque asumimos que cuando el carácter de alguien cambia, cambia toda la persona; pero la cuenta bancaria es algo externo que no debe condicionar nuestras relaciones ni nuestros sentimientos. Entiendo que pasa lo mismo cuando te enamoras de un mister España que luego tiene un accidente y queda tremendamente desfigurado.

No sé si estoy de acuerdo. Uno se enamora de lo que se enamora. Y cuando el objeto de amor desaparece o se transforma, el amor hace lo propio ¿no? Lo decían los Pet Shop Boys: I love you, you pay my rent. Tanto como en la liteartura, en la vida real nos enamoramos de una única cosa o de un conjunto de varias. Y cuando el conjunto se desequilibra ¿qué sucede?

El amor verdadero no existe. Mi novio me odia en secreto cada vez que digo esto, pero es así. El amor de los cuentos, el que perseguimos como locos porque es la panacea que lo cura todo no existe. Nos enamoramos, pero volvemos pronto a nuestros cabales; y cuando eso sucede vemos que nuestra pareja no es en absoluto perfecta. Vemos que tiene unos granitos muy pco estéticos en la sien izquierda, o que sorbe la sopa, o que pronuncia mal algunas palabras, o que no le gusta el cine, o que ronca, o que disfruta de un salario más bajo que el nuestro y eso limita nuestras actividades en común.

Entonces entra en escena el amor verdadero que sí existe, el que valora que los granitos no son tan importantes, que lo de sorber la sopa tampoco es para tanto y que se puede esperar a que lleguen las vacas gordas. Es el amor que se elige. Una vez que el fogonazo inicial se apaga, que volvemos a percibir la cosa como son y que nos damos cuenta de que la vida sigue y sigue siendo tan dura como antes, elegimos amar a la persona de la que nos enamoramos aleatoriamente. O elegimos no hacerlo. Porque no compensa. Porque una lleva cuidándose la piel desde la adolescencia y quiere un novio guapo que le haga justicia. O porque los modales en la mesa son condición sine qua non, o porque le gusta mucho su vida de lujo y no va a sacrificarla.

Tenemos derecho a amar lo que amamos y a no amar lo que no amamos. Y no son peores las personas que se venden por dinero que las que se venden por ternura. Como no son peores personas las que compran con dinero o las que compran con atención.

¿O sí?

3 comentarios:

  1. Dos frases:
    "No finance, no romance"..Flavio Briatore
    "Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor sale por la ventana" refranero popular...

    Yo si creo en el amor verdadero, ese que te motive para despertar con el dentro de 30 años.
    El amor basado en el dinero, en el sexo, en la compañía, en el acto social..no es amor..es una cortina de humo que tapa carencias y que sirve de consuelo..pero puede que un dia llegue ese amor que te mueve los pilares, te descoloca, te hace sonreir a escondidas cuando piensas en el/ella, o que te hace, insconcientemente, enseñar su foto a tu madre.
    Una cosa es el amor que te mueve y otro el amor de photo-cool...
    Yo, antes de seguir ,cual borrego,las directrices sociales, para eso prefiero esperar a quien me mueva mis pilares sin rendir cuentas..
    He dicho...

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  2. Yo eso no me lo creo.
    El amor verdadero hay que currárselo. Día a día.
    Yo escojo amar a diario. El amor del que tú hablas parece gratis y yo en lo gratis creo poco...

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  3. "Sí hijo, el amor verdadero es lo más grande del mundo. A excepción de los bocadillos de cordero lechuca y tomate, cuando el tomate está maduro y el cordero está en su punto ¡Es tan sabroso!... ¡Me encanta!"
    El asombroso Max de "La Princesa Prometida"

    "Conquistame con Bulgari y llámame frívola."
    So Blonde.
    :)

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