lunes, 26 de marzo de 2012

29 de marzo 2012 Huelga General

Por los nuestros.




He oído y sobre todo leído excusas de todos los colores para no hacer huelga este 29 de marzo. Y digo excusas, no motivos. Dejemos claro esto desde el principio.

Existen motivos para no hacer las cosas y por supuesto existen motivos para no ir a la huelga. Incluso existen motivos para no ir a esta huelga aunque yo no los entienda y, desde luego, no los comparta. Por ejemplo, es un motivo para acudir ese día al trabajo –los que tenemos trabajo- estar de acuerdo con la reforma laboral y con los recortes en sanidad y educación. También es un motivo para no hacer huelga creer –pero creerlo de verdad, no fastidiemos- que las huelgas no sirven para maldita la cosa.

Seguramente haya más motivos, pero yo no soy objetiva porque estoy en contra de la reforma laboral y no se me ocurre nada que pueda hacer para dejar patente mi descontento a parte de huelga el día 29 y escribir esto que quizá lean mis trece seguidores declarados y los que haya sin declarar.

Dejado claro este punto, paso a enumerar las excusas que he oído y que, como los mandamientos, se resumen en tres: miedo, desinformación –iba a poner ignorancia, pero hay quien confunde ausencia de conocimiento con ausencia de inteligencia y se ofende mucho, lo que me lleva a preguntarme si en esos casos además de ausencia de conocimiento no habrá también ausencia de inteligencia-.

Excusas derivadas del miedo:
-         Es que tengo una hipoteca.
-         Es que quizá me quede sin trabajo. O quizá me pongan en una lista negra y me
          quede sin trabajo en un futuro próximo.
-         Es que mis hijos tienen que comer.

Bueno, yo tengo un trabajo, una hipoteca, una segunda hipoteca, deudas no hipotecarias, un novio en paro y cuatro gatos que tienen que comer –el novio se alimenta solo-. Lo especifico por si a alguien se le ocurre que hablo desde la carencia de ataduras y de responsabilidades económicas.

Esto no es una excusa, no puede serlo. Tenemos que acostumbrarnos a pensar a medio y largo plazo. Si permitimos que nos quiten los pocos derechos que teníamos, si permitimos que el trabajo llegue a cotas insostenibles de precariedad ¿quién pagará esas hipotecas, quién dará de comer a sus hijos a pocos años vista? No nos engañemos. El puesto de  trabajo no es propiedad del trabajador. No lo ha sido nunca, no lo es ahora y no lo será en el futuro. Pero con esta reforma, un puesto de trabajo de las peores características se convertirá en algo que agradecer. Y hablo en futuro por ser un poco optimista. Hoy mismo ha entrado a trabajar como becario en mi empresa un muchacho que pasará 8 horas diarias con nosotros, cuyas responsabilidades aumentarán en pocas semanas y que cobrará 200€ al mes.

En este mismo sitio han despedido a personas con experiencia, eficientes, buenas trabajadoras, rentables, por personas que carecían de la experiencia y de cuya actitud o aptitud se sabía bien poco pero que cumplían a la perfección aquello de cambiar a uno de 20 por dos de diez. Hablo de salario, claro.

¿Y cómo ganarán los jóvenes experiencia si no se fomenta la contratación de jóvenes? Pues hay que fomentarla, claro, pero no de tal manera que los 30 años se convierta en la edad no oficial de jubilación. Que a los treinta queda mucha vida por delante, mucha hipoteca que saldar y muchas comidas diarias que pagar a los niños.

Niños que, por otra parte, no podrán acceder a un puesto de trabajo porque no habrán podido acceder a la educación. Los sueldos de sus padres bajarán, la educación se privatizará y ¿quién optará a puestos directivos, a puestos técnicos o a puestos que requieran de algo más que la más básica de las educaciones básicas? Ánimo, que esta respuesta es facilita.

No basta con dar de comer a los hijos aunque sea imprescindible hacerlo. Es necesario, pero no suficiente. A los niños hay que asegurarles que podrán valerse por sí mismos, hay que asegurarles que podrán pensar por sí mismos y por tanto podrán diseñar sus vidas. Una persona mal educada o sin ninguna educación carece de expectativas. Por supuesto, hay grandes mujeres y hombres que no terminaron sus estudios y fundaron Apple, pero son excepciones. La mayor parte de la humanidad es mediocre, necesita ayuda para desarrollar su potencial. Los niños necesitan profesores bien pagados que les enseñen sus fortalezas y sus debilidades. Igual que necesitan padres y madres bien pagados que puedan prestarles la atención necesaria.

Ningún padre, ninguna madre en situación de precariedad laboral y por tanto económica podrá ayudar jamás a sus hijos a convertirse en los adultos que podrían llegar a ser.

El trabajo es necesario. Una reforma laboral es necesaria, pero no esta.

Las excusas que se derivan de la desinformación se caen por sí mismas: Leamos, que es casi gratis. Todavía.

¿Solucionará esta huelga todos estos problemas? Pues no. No nos engañemos. El jueves no iremos a trabajar, nos manifestaremos a lo largo y ancho de toda la geografía española, nos acostaremos con la sensación de que nuestras conciencias estarán un poco más limpias y el viernes volveremos a madrugar, volveremos a alegrarnos de que por fin sea viernes, nos tomaremos unas cañas con los amigos y las cosas seguirán igual. Excepto por el hecho de que, si somos los suficientes, si realmente salimos todos los que no estamos de acuerdo con la reforma y con los recortes, quizá el gobierno se de por aludido y deje de tratarnos como a guiñapos.

Tengo pocas esperanzas de que las cosas cambien de verdad. Muy pocas. Creo que esta situación –la crisis, las medidas antipersona del gobierno, los abusos, los recortes, los privilegios- sólo terminará mediante la lucha armada. Al parecer el fuego callejero y las medidas extremas son lo único que tiene algún tipo de repercusión a nivel gubernamental.

De lo que no me cabe ninguna duda es de que las cosas no se van a arreglar por sí solas.
Existen posibilidades de que  la huelga no sirva para nada. Existe la seguridad absoluta de que no hacer nada no sirve para nada.

4 comentarios:

  1. NO LO HABIA LEIDO ,PORQUE CREIA QUE ERA UNA CARTA TIPO DE ESAS DE HUELGA. TOTALMENTE DE ACUERDO. ALICIA= MAKI NAVAJA.

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  2. Pues ...estoy totalmente en desacuerdo contigo.
    No puedo estar en un acto promulgado por los sindicatos cuando lo primero contra lo que quiero hacer huelga son ellos. Me parecen apoltronados al servicio del patrón.
    Luego está el tema piquetes, en vez de golpear al empresario golpean al compañero...
    Las medidas del Gobierno me parecen lamentables, pero yo creo que poco tenemos que hacer con la clase política en general que tenemos y los borregos serviles que la secundan...
    Esto es como el chiste ¿susto o muerte?lo que sucede es que no tiene ni puta gracia. Me dan asco los políticos, los banqueros y los curas (del Vaticano) y como no estamos en democracia prefiero quedarme en casa viendo series en inglés...y escribiendo mundos en rosa...así de patético....

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  3. En realidad no parece que estés en desacuerdo conmigo.
    Yo tampoco creo en los sindicatos.
    No me gustan los piquetes.
    Detesto a los políticos.
    Y creo que no hay mucho que podamos hacer.

    PERO:

    Creo que la huelga es necesaria. Es decir, creo que es necesario llevar a cabo alguna acción obrera que se vea. Por algo hay que empezar.

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