viernes, 24 de febrero de 2012

El éczito no eczisteeeeeeeeeeeeeeee




Toda la vida traída y llevada por las olas ¿Por culpa de quién? ¿De qué? ¿Cuándo? ¿Dónde?

Toda la vida en pos de lo que la tele me dijo, en los 80, que era el éxito. A Caroline le dijeron las interferencias que ya venían los fantasmas de los indios del sótano y a mí pues no. A mí me dijo la tele que para ser feliz había que llevar tacón alto y medias de cristal.  He conocido a muchos hombres de mi generación que creyeron que el éxito estaba en comprar y vender acciones. Preguntados estos hombres acerca de la epistemología de la acción, sus respuestas fueron desde el flagrante encogimiento de hombros a la entelequia por antonomasia: una acción es una acción, es una acción, es una acción, es una acción…

De acuerdo, Shakespeare ha hecho mucho daño.
Mecano también.

… Y a los 18 me meto en la facultad de derecho de la Universidad de Deusto, Bilbao, Vizcaya.

¡Toma ya! Que aquí no hay Cambridge, pero en mis tiempos y si quitamos las universidades del Opus, Deusto era la repanocha.

¿Y qué hago en Deusto?


Veréis, Deusto estaba llena de paredes. De las metafóricas y de las de piedra. De ladrillo también había alguna, sobre todo en el edificio de letras, que era de construcción más reciente. ¿Y qué sucede cuando una pasa muchas horas al día entre paredes? (1) eso, que lo más fácil es estamparse contra ellas; así que yo me estampé contra todas. Creo que no me quedó ni una. De la nariz ni hablamos.

Cinco años mintiendo en casa para poder quedarme por las tardes en Bilbao, en el Taller Literario de la uni. Aquello era más o menos como el Facebook pero en provinciano. Al final el que se acercaba era para dejar constancia de que era un artihta como la copa un pino. Leíamos nuestras cosicas, despellejábamos al prójimo, lanzamos dos números de una revista que se llamó Papéis Inapa –Ya publicaré estractos para mayor gloria del pasado y regocijo de los presentes – y nos escaqueamos mucho de estudiar.


Entre tanto la exitosa ejecutiva de hombreras omnipresentes seguía al acecho, vestida de madrastra que se había disfrazado de viejecita vendedora ambulante de cintas y lazos. Nada más apropiado, por supuesto. Cintas y lazos colorados para enredarla a una con fuegos fatuos, mentiras podridas y espejismos:

-         Espejismo, espejismo ¿Qué futuro es el más deseable para una joven de ojos verdes e intelecto privilegiado?
-         El derecho, el derecho.

De aquello hace 18 años. 18 años, madre, que se dice pronto.

Vamos, que ojos verdes como la albahaca sí, pero de privilegiado tiene mi intelecto lo que mi situación económica. Porque ya me podía yo haber dado cuenta de que a mí el derecho me traía más bien al fresco, que a mí lo que me gustaba eran las cosas que no servían para nada. No sé, la literatura, la fotografía, cantar, bailar, hacer de logopeda para Mudito, ponerle muecas a Gruñón a ver si se reía un poco… esas cosillas.


¿Y tras Deusto? ¿Qué hizo la nena tras Deusto? Pues lo mismo: pared que veía, pared contra la que se tiraba. He trabajado en entornos de oficina toda mi vida adulta. He ascendido en empresas que no me interesaban y me he roto los cuernos para conseguirlo. Estos últimos tiempos me he roto MUCHO los cuernos para no conseguir nada… ¡Hasta hoy! Hoy he dicho en voz alta, entre carcajadas, que ni de coña quiero yo el puesto de ninguno de mis jefes. Con lo bien que se está en mi escritorio, entrando y saliendo de Facebú, escribiendo entradas larguísimas de blog y a veces hasta poemillas.

Y ¡Tatatatatachááááán! Me he quedado más ancha que larga, oiga usté.

¡Adiós al sentimiento de fracaso! ¡Adiós a la presión!

 ¿Quién quiere ser la ejecutiva perfecta? Yo no, desde luego, yo estoy aquí, encantada con ser una secretaria mediocre. Mi excelencia me la guardo yo para mis cosas y para mis personas.

Se me ha roto el cristal, amado público y he vomitado el trocito de manzana envenenada.

Acabo de venir del baño y así, como a lo lejos, he oído a alguien que decía:

-         Espejismo, espejismo…

Y he pensado para mí que sí, que eso, que espejismos, lo que se dice espejismos, vienen sobrando.

Moraleja: Más vale tarde que nunca.
               Nunca es tarde si la dicha es buena
               El éxito no ekcisteeeeeeeeeeeeee (al contrario que las habichuelas mágicas).

(1) En la corrección casi pongo ¿Qué pasa cuando uno sucede muchas horas entre paredes? He decidido que ese será el tema de una entrada próxima. No te la pierdas.

2 comentarios:

  1. Nada, nada, todo falacias de una resentida. Tus argumentos caen desde el principio ya que van en contra del publicidad CCC que no solo afirma que el éxito existe, sino que lo puedes conseguir por correspondencia y además te regalan el curso de guitarra.
    Te equivocaste de carrera y recoges tempestades, todas sabemos que a Derecho solo van las pelanduscas que quieren vestir falda lápiz, americana escotada y esstilettos de mucha firma y más lustro.
    Tenías que haber hecho como yo, matricularte en Life: Belleza e Inteligencia (Cágate lorito) y tirarte media vida en congresos, eventos, trenes y aviones moviendo el culo, dando cacahuetes y sonriendo a personas que al final tu cabeza no lograba diferenciar de un extintor.
    Así, siendo “El Servicio”, queda tiempo para sacarte dos licenciaturas (convalidaciones de por medio) utilísimas como las mías por uso, como son Humanidades y Filología Clásica.
    Se me rifan en I+D.

    Jujuju cómo nos vendieron lo de Working Girl, y lo compramos como tontas y eso que teníamos el ejemplo de la Preisler ahí delante.
    Lo que hace una permanente y una chaqueta con hombreras.
    Cagonsusmueltos

    Pero sobre todo nena, espero que hayas disfrutado del viaje hasta tu revelación existencial de ahora.

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  2. ¡Lo sabía!

    Hay una brunette dentro de ti que clama por salir.

    Te recomiendo: "Mi morena interior, uso y disfrute". Verás, verás XDDDDDDD

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Gracias por participar!!