viernes, 27 de enero de 2012

Derechos de autor




Ser fotógrafa.

Eso es lo que quiero: dedicar todo el tiempo posible a mirar el mundo, a fotografiarlo y que me paguen por ello. Que me paguen MUY BIEN por ello.

Dicho lo cual, creo firmemente en la abolición de los derechos de autor tal y como se contemplan hoy en la mayor parte de legislaciones vigentes.

Los derechos de autor consisten hoy por hoy en una compensación económica del todo arbitraria que una persona o una empresa perciben de manera más o menos regular por el trabajo que han realizado una vez.

A saber y simplificando: por cada ejemplar vendido de un libro, de una canción, o de una fotografía su autor percibe dinerito.

Sin embargo los autores trabajan una vez.

Y son esos mismos autores los que se quejan a voz en grito de que no se lee, no se va al cine, no se valora la cultura.




Desde mi punto de vista la cultura debe dejar de ser un bien de lujo o un producto de lujo. El arte, la música, la fotografía, la arquitectura, la pintura son profesiones que enriquecen el mundo, que lo hacen un lugar mejor, en muchos más sentidos que uno.

El mundo no es uno solo, sino uno por cada par de ojos que lo mira. La habitación de Van Gogh muestra, como las bailarinas de Degàs, como el Gernika, como las ilustraciones de Tim Burton que una mesa no es igual para todo el mundo. La misma mesa es una mesa diferente.



Desafortunadamente no todos los seres humanos tenemos la misma capacidad para ver, para mirar ni para comunicar. Tampoco tenemos el mismo talento matemático, ni todos somos capaces de construir una mesa de las que tienen cuatro patas y se rodean de sillas en un comedor. La mayoría somos malos vendedores, malos abogados, pésimos enfermeros, no sabemos dar masajes, ni curar una pierna rota, ni pilotar un avión, ni estamos dispuestos a barrer el suelo, ni aguantaríamos una jornada al volante de un autobús, ni tenemos la fuerza física de un estibador, ni bailamos como los ángeles, ni mecanografíamos rápidos como el viento.

La mayoría de nosotros somos mediocres en casi todo, pero tenemos algunos talentos que podemos explotar. Creo con toda la honestidad de mi corazón que todas las personas de este mundo (y sí, se incluyen Hitler, Stalin, Mao, Franco, Aramís Fuster y Belén Esteban además de un compañero de trabajo que no se lava, que huele fatal y que además nos pone a todos de los nervios) han nacido para aportar algo a la humanidad. Algo, cada uno lo suyo. Creo también que un peón de obra vale lo mismo que Einstein y que un funcionario de prisiones tiene el mismo valor que el difunto Stradivarius. Lo creo.

Y como creo eso, creo que un funcionario de prisiones debe tener la posibilidad de acceder a la música que alguien toque con un violín excelentísimo y creo que un peón de obra debe tener la posibilidad de contemplar las fotografías de Man Ray cuando le venga en gana.

No todos vemos igual, pero todos tenemos derecho a ver. Eliminar el libre acceso a la cultura, al arte, elimina la que en ocasiones es la única posibilidad de ver más allá de gran parte de las personas. Por supuesto, es de todos conocido que se maneja mejor a multitudes ignorantes, sin miras, que a multitudes que han tenido la oportunidad de descubrir que la vida es algo más que su propia vida.






Aunque todos somos iguales en derechos y debemos ser iguales en oportunidades, no todos nacemos en hogares que potencian nuestras fortalezas. No todos estamos rodeados de personas amorosas que nos ayudan a crecer. No todos somos educados de la misma manera, muy pocos somos lo bastante generosos para darnos cuenta –no es que me incluya en el grupo de la generosidad, sigo con una primera persona mayestática- de que compartiendo lo mejor de nosotros obtenemos lo mejor de los demás.

Muchas personas que conozco creen con firmeza inamovible que ellas han trabajado mucho para conseguir lo que tienen, que nadie les ha regalado nada y que por tanto no están obligadas a regalar nada a los demás. Son las mismas personas que ponen el ejemplo de un mal estudiante que terminará convirtiéndose en un delincuente o en un barrendero que piratea películas de súper héroes y que por tanto contribuye al menoscabo de la economía mundial y a la caída del orden vigente.




Si yo me esfuerzo obtengo mis frutos, si ese no se esfuerza, que no obtenga ningún fruto. Yo no voy a darle los míos.

Se condena así a aquellos que se esfuerzan al máximo pero que no llegan a los límites establecidos, se condena a quienes no es que no quieran o no lo intenten, sino que no pueden.  En economía, en el sistema en el que nos movemos, quien no produce no tiene derechos. Y quien no produce lujo no tiene derechos de lujo.

Así que los creadores producen creaciones de lujo, pero los alicatadotes producen alicatados de batalla. Y por eso un albañil no podrá comprar jamás un cuadro de Picasso pero a cualquier autor de renombre le reformarán la casa las veces que sea necesario.




Hay más cosas que creo. creo que un músico debe tener la posibilidad de que un fontanero le arregle la cisterna y un pintor debe tener la posibilidad de que un médico le trate de diabetes. También creo que un peón de obra debe trabajar 8 horas diarias con los descansos que establezca la ley y que un escritor debe trabajar 8 horas diarias con los descansos que establezca la ley.

El mundo sería un lugar mucho mejor si todos sus habitantes tuviesen la oportunidad de acceder a los mismos servicios en las mismas condiciones. Si se abolieran todos los privilegios que se han creado de manera artificial premiando lo exclusivo por encima de lo necesario.

Pero el ser humano es pequeño, es débil y cree que para ser feliz necesita ser mejor que los demás. Cree que tener más es ser mejor y que lo escaso es mejor que lo abundante. Cree que compartir es que le roban, cree que ofrecer es ser estúpido y que acumular es estar a salvo.




¿A salvo de qué?

14 comentarios:

  1. De verdad, tú artículo me deja sorprendido, jamás pudiera haber pensado que, alguien fuera capaz él solo, de llegar a tantas conclusiones y a la vez, ser tan coherente que, se las lee uno con sumo interés y que se acogen, con muchísimo gusto.

    Buen artículo.

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  2. Alicia, es mayestática, no mayéstica! :-)

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  3. ¡Hola Alicia! Soy Eva, coincidimos en el Club del Libro.
    Espero que no te moleste mi aportación.
    Pero pensándolo bien, creo que no he entendido nada de lo que has querido decir con tu artículo. O eso, o da por buena la crítica que sigue, es con ánimo constructivo y de debate, nada más! Vaya por delante mi respeto a tu opinión, pero me gustaría que reflexionaras sobre el asunto, si estás de acuerdo conmigo o no.
    En primer lugar, me ha sorprendido cómo has introducido al “fontanero”, al “barrendero”, y a otras profesiones con el tema de los derechos de autor. Me da la impresión de ser un intento de defender a quién no necesita defensa, de dignificar profesiones que quizá en tu fuero interno no las consideres así… Bajo mi punto de vista, está fuera de lugar, hace mucho tiempo que la gente llama fontaneros cuando se les rompe una tubería, quizá ya no hay padres tan manitas como antes, no sé, pero todos tenemos en buena consideración a quién nos saca de un apuro. Siempre habrá gente clasista, claro pero… ¿qué tiene eso que ver con los derechos de autor?
    Creo que eres escritora, e ilustradora, pero me da la sensación que tiras piedras a tu propio tejado, por eso creo que no te estoy interpretando bien. Pareces querer introducir el tema de personas de primera y personas de segunda según cómo se ganan la vida… tampoco he oído a nadie que diga que un fontanero (que me disculpen, la he tomado con ellos para poner ejemplos), no puede entrar a un museo, ni leer un libro, ni ir a un concierto o ver una película. Si hubieras dicho todo ello de los niños, por ejemplo, pase, pero ¿adultos? De hecho, curiosamente en el cine no preguntan la profesión, te dejan pasar sin más, en el DNI hace mucho que se suprimió ese dato, ¡que antiguamente constaba! De hecho, me ha parecido incluso un puntito divertido que des por sentado que un fontanero cobra menos que alguien que ¿hace artículos de lujo? No entiendo muy bien esto, podemos dejar de lado que en ciertos países quizá más, pero también en el nuestro, ¡una tubería es un bien de súper lujo! Yo soy responsable financiera. Esto queda súper guay en una tarjeta de visita, pero mi realidad es que durante muchos años he cobrado bastante menos que un basurero, que un fontanero… Y te puedo garantizar que no es trabajo sencillo. Pero son trabajos diferentes, no hay que comparar.
    Me fastidia que digas que todos, hasta aquél que te resulta un auténtico peñazo, incluso a asesinos y locos varios, como personas que tienen algo que aportar a la sociedad… es, como casi todo lo demás, directamente demagogia, además de, personalmente, una locura. ¿Crees realmente que Hitler tenía algo que aportar? Porque hablamos de cosas positivas, ¿no? De él se ha destacado su gran inteligencia, y si eso era lo máximo que podía ofrecer, para mí no tenía nada, absolutamente nada que aportar, ya que la utilizaba para el mal. En la vida, aunque sea duro y triste decirlo, como en el ajedrez, tiene que haber reyes, torres y peones, y no hay porque querer ser rey si eres peón, o por lo menos para mí lo importante es ser feliz con lo que tienes y eres. Ese es el problema, el que quiere ser rey contra natura… no hay que dorarle la píldora a nadie, señores, no todos tenemos algo que aportar a este mundo, o al menos de la categoría de las aportaciones de Einstein… lo grandioso, lo maravilloso, lo mejor de todo, ¡es que tampoco hay por qué hacerlo!
    Y que me pongas a los “artistas” como peseteros descarados que quieren que se pague por cada copia de su trabajo en vez de sólo una vez cuando “fabrican” el original… pienso seriamente que hay un error de concepto.

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  4. Cuando he tenido una avería en casa, ha venido un fontanero, la ha arreglado y le he pagado por ese servicio. Materiales más mano de obra. Si a mi vecino se le estropea una tubería, hará lo mismo. ¿No es esto una copia, una repetición de un trabajo que una vez aprendió e hizo por vez primera? Podemos exigirle cierto grado de originalidad, que silbe una canción diferente mientras lo repara o que use tubos de colores diferentes, pero su “obra”, tiene el mismo valor una y otra vez y tiene derecho a cobrarla. Puedes decirme: cuando compro tu libro en una librería tú puedes estar paseando, tumbada a la bartola y sin embargo vas a recibir un dinero a cambio… claro, pero mientras eso que tu compras crecía para convertirse en lo que hoy es, yo no recibía ni un céntimo… digamos que el fontanero cobra cuando trabajo y los artistas nos financiamos a nosotros mismos para luego irlo recuperando poquito a poco (utilizo primera persona del plural de cortesía).
    Pero claro, ser escritor es guay. Parece que como tenemos un don o podemos transmitir algo para la humanidad (que es súper guay), tiene que ser gratis. Claro, y los escritores que no coman, que el hambre agudiza el ingenio, ¿no? No creo que sea una cuestión de “yo me esfuerzo, tú no”… ¿en serio hay gente que piensa así? Seguro, pero no los “creadores” porque el mayor anhelo del que inventa y crea, es encontrar quién use, quien consuma y se beneficie de lo que le tanto le ha costado hacer… pero claro, no por ello a cero euros… igual que el famoso fontanero.
    Desde que tenía uso de razón, me encantaba escribir. Recientemente, como sabrás, he publicado mi primera novela. Escribirla, la verdad, fue algo fortuito, una especie de terapia que me hice a mí misma por medio de la escritura, y que, por cierto, recomiendo seriamente a todo el que pase por una experiencia traumática. Es posible que no tenga calidad literaria, es posible que sea muy mejorable, pero todo el que lo ha leído me ha confirmado que les ha servido para desdramatizar situaciones muy desagradables que han vivido en el trabajo, que se han indignado porque el protagonista lo han hecho suyo y que se han reído... Yo con eso me doy por pagada, pero no debe que ser así. De hecho, si permitimos eso, nadie podrá crear nada, no habrá nadie que dedique su tiempo en ello porque tendrá que trabajar para subsistir y no le quedarán ganas ni horas para algo por lo que no va a recibir ni un céntimo.
    En mi caso, el proceso de escritura fue largo, costoso pero enormemente enriquecedor (ahora no hablo de dinero, claro), y aunque a veces fuese duro, otras fue muy divertido, como todo lo que se hace con cariño. ¡Hasta tuvo su trabajo escoger título! Después vino la etapa de correcciones, más larga todavía… llegó entonces el momento de registrar la obra, luego la búsqueda de editor o editorial, valoración o no de presentarse a concursos… y posteriormente el diseño de la cubierta, las correcciones en la pruebas de imprenta, y no te quiero ni contar la distribución si la haces personalmente y físicamente, como en mi caso. Además hagas o no publicidad, sólo el esfuerzo de hacer que la gente conozca dónde encontrar tu obra requiere esfuerzo y tiempo… no todos somos Javier Marías o Pérez-Reverte.
    Por cierto, ¿sabes qué dinerito recibe un autor cuando vende un libro? Veo que en el caso de las fotografías será un pastón, pero en el caso de un autor, normalmente no llega ni al 20% del PVP. Los derechos de autor lo único que garantiza, es que mientras los editores, distribuidores y puntos de venta se enriquecen gracias a ti, a ti te llega “algo”.
    Los autores que se quejan de que no se lee, no se va al cine y no se valora la cultura, no son culpables de que eso sea una realidad. Hay e-books que se venden a céntimos, otros que ya no tienen derechos de autor a 0 euros, y ¿sabes qué? ¡No se los descarga nadie! ¿Un libro artículo de lujo? Pero ¿a qué librería vas tú? Hay desde 6 euros hasta lo que quieras.

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  5. Si realmente valoraras la cultura, te parecería baratísimo un producto que desde que lo abres hasta que lo cierras te puede hacer visitar miles de lugares sin levantarte del sillón, experimentar miles de emociones sin tocar ni escuchar ni abrir la boca, conocer personas, datos, historias… te abre la mente para comprender otras culturas, te hace soñar, dibujar mentalmente a sus personajes, escoger su tono de voz, sus expresiones cuando sufren, aman, lloran, discuten… es realmente un lujo que unos trozos de papel con tinta te enseñen a pensar, a imaginar, a debatir, a dudar de todo, equivocarte y aprender… y todo cuantas veces quieras revivirlo.
    El problema es que no se lee, no se va al cine y no se valora la cultura porque a la gente no nos educan para amar ni el arte, ni la cultura. Hay miles de formas de expresarlo no solo leyendo o yendo al teatro, pero la gente prefiere ver a Belén Esteban gritando, nos guste o no. A ver si ahora los “artistas” vamos a tener la culpa de todos los males de la humanidad…
    Yo no creo que el ser humano sea pequeño y débil. Es todo lo contrario.
    Pero Alicia, ¿cómo quieres que un fontanero tenga un picaso? No se trata de dinero, se trata de poderlo mantener, ¡de garantizar que esa persona que lo tiene va a poder conservarlo todo el tiempo en perfectas condiciones, para que futuras generaciones puedan verlo también!
    Afortunadamente, gente de mucha pasta, que han soñado toda la vida con acumular cosas, como Tita Cervera, por ejemplo, coge todas esas joyas y las pone al alcance la mano de cualquiera, desde el más pobre al más rico, ¡eso es generosidad! Y en puertas abiertas, que todos los años hay, es gratis acudir a cualquier museo, incluso algunos tienen un día a la semana.
    Alicia, creo que deberías tener más experiencias en este mundo o quizá reflexionar más, no lo sé, pero creo que hay gente de pasta muy generosa, y gente muy pobre muy arrogante y cruel. El dinero no lo mide todo, ni tampoco es atenuante de nada, ni todo lo contrario.
    Y si quieres buscar responsabilidades económicas, mira a los grandes distribuidores, grandes cadenas de librerías, por ejemplo, que son los que encarecen los precios, no a los escritores, que somos mil, pero de los que nadie lee nada.
    Y si no, haz la prueba tú misma. Pregunta a tus amigos lectores qué leen. Todos los mismos diez o veinte libros que hay en primera línea en las librerías: Zafón, Falcones… ¿cuántos Rodríguez conoces que vendan millones de libros?
    En fin, soy consciente de que he rebatido todos tus puntos de vista, pero entiende que me sienta implicada y, por qué no decirlo, molesta. Opiniones como la tuya sólo causan rechazo al escritor, y lo que necesitamos es que se nos apoye un poquito.
    Aunque no lo creas, un fuerte abrazo!

    Eva Herraiz.

    PD Por cierto, anónimo, ya lo había puesto bien Alicia, aunque quizá el concepto no esté bien empleado. Según la RAE: plural del pronombre personal de primera persona, o de la flexión verbal correspondiente, empleado en vez del singular para expresar la autoridad y dignidad de reyes, papas, etc.
    Creo que querías decir que usabas la primera persona del plural de cortesía

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  6. Hola Eva:

    No me ofendo en absoluto porque opines de manera diferente a la mía. Me consta que no eres la única y cada uno es muy libre de creer lo que escoja creer.

    Siento que te molestes de manera personal. Desde luego no es mi intención.

    Lo único que puedo decirte es que igual que tu hablas desde tu ideología y desde tu experiencia yo lo hago desde las mías.

    Tengo la impresión de que has leído la entrada muy rápido y que algo has encontrado que te ha hecho enfadar. Si leyeras con más cuidado te darías cuenta de que coincidimos en varios puntos. No en todos, claro, pero si en algunos de los que parecen molestarte más.

    Intentaré este fin de semana encontrar un rato para contestarte con más calma.

    PD.- Cierto que mayestático está mal empleado. Nadie es perfecto :)

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  7. En primer lugar, me ha sorprendido cómo has introducido al “fontanero”, al “barrendero”, y a otras profesiones con el tema de los derechos de autor. Me da la impresión de ser un intento de defender a quién no necesita defensa, de dignificar profesiones que quizá en tu fuero interno no las consideres así… Bajo mi punto de vista, está fuera de lugar, hace mucho tiempo que la gente llama fontaneros cuando se les rompe una tubería, quizá ya no hay padres tan manitas como antes, no sé, pero todos tenemos en buena consideración a quién nos saca de un apuro. Siempre habrá gente clasista, claro pero… ¿qué tiene eso que ver con los derechos de autor?

    Hablo de fontaneros, bailarinas, médicos, enfermeros y abogados. Y lo que digo es que ellos cobran por su trabajo igual que creo que los autores deben cobrar por el suyo. Creo que el trabajo de un autor o autora no debe ser valorado por encima de ningún otro trabajo. Y digo que uno debe cobrar por cada vez que trabaja. Se entiende que esto vale para los bailarines, que deben cobrar una vez por cada función, etc. Podemos ponernos muy pejigueras y decir que los médicos no cobran por operación –algunos lo hacen-. Hay quien vende productos, quien verde servicios y quien vende disponibilidad. Creo que nos entendemos sin necesidad de ahondar en la casuística.

    Digo también que para realizar cada una de esas profesiones ser requiere de un talento o de unas habilidades y que por eso a mis ojos todas las profesiones tienen el mismo valor. El mismo.

    Tú crees que en la vida debe haber jerarquías, como en el ajedrez. Yo no lo creo. No hay mucho que discutir ahí, me temo que no nos pondremos de acuerdo. De hecho, estoy tan acostumbrada a tu idea que en ocasiones me resulta difícil recordar que no estoy de acuerdo con ella. Es cierto que nacemos con habilidades diferentes, pero no creo que eso justifique que unos seres humanos tengan poder sobre otros. Ni mucho menos que lo ejerzan.

    Claro, que tú crees que no todos tenemos algo que aportar. A ti te parece que Einstein fue un ser humano más valioso que tú misma. En eso te garantizo que no nos pondremos de acuerdo jamás. Yo creo que por el mero hecho de existir ya estamos enriqueciendo el mundo. La aportación de cada individuo es única e insustituible y por tanto incuantificable.

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    1. Bueno, quizá sí que estamos más de acuerdo de lo que pensamos... o no! :-)

      En cualquier caso, sólo dos comentarios: mi hermano, por ejemplo, no es más valioso que Einstein, y yo no tengo problemas de autoestima. Yo hablo de lo que tú iniciaste: aportaciones al mundo. Ahora podemos ponernos todo lo románticas que quieras, pero una cosa es la historia universal y las aportaciones que hacen que el mundo sea como hoy es, y otra cosa es que la gente no valga nada... siempre se ha dicho que detrás de un gran hombre hay una gran mujer.
      Einstein no tenía calidad como persona, yo sí, tú también seguramente, pero yo no me engaño, al mundo no le puedo aportar mucho. A las personas que me rodean, sí.

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  8. En cuanto al error de concepto acerca de la fabricación de originales, creo que es injusto que por haber nacido con la capacidad de contar historias o pintar cuadros nos creamos tan especiales que debemos cobrar cada vez que alguien disfruta de un trabajo que hemos realizado una única vez. Un carpintero cobra por cada mesa fabricada. Yo debo cobrar por cada historia escrita o por cada foto tomada o por cada cuadro pintado. Debo vender mi trabajo con sabiduría y debo darle un precio justo. Pero debo cobrar por él una vez. Igual que cobro una vez al mes por el trabajo que realizo durante ese mes en la oficina.

    El problema no es el concepto. El problema es que debajo de todo mi discurso hay una ideología política y económica con la que no comulgas –ojo, en tu derecho estás-.

    Volviendo al fontanero: él tampoco cobra mientras arregla el desagüe. Cobra cuando el desagüe funciona. Un artista no puede cobrar por el proceso creativo. Cobra por el producto. Cuando yo compro un libro me trae al pairo lo que haya costado su escritura y cuando lo escribo asumo que a mis lectores se les da un ardite el trabajo que me haya llevado escribirlo. Lo asumo.

    ¿Tú venderás más barato un libro que hayas escrito en un año que uno que te haya llevado año y medio?

    Yo no digo que los artistas deban regalar su trabajo. Creo que deben obtener un precio justo a cambio de él. Creo que si el autor opta por vender su obra a un intermediario a un precio exorbitante (yo he visto anticipos de 60.000€, lo que supone tres veces el salario de un contable de mi empresa), no puede, en justicia, pretender que además se le pague un extra en concepto de derechos de autor.

    De eso hablo, y de ninguna otra cosa.

    Veo que tú no has negociado un anticipo. Parece que tampoco tienes un agente. Igual me equivoco. No parece que tú formes parte de la élite de las letras contra la que en realidad escribo. Lo que sí parece es que quieres pertenecer a ella. Yo no.

    Yo quiero llegar a cuanta más gente mejor y creo que para eso hay que democratizar el precio de la cultura. Y para eso hay que eliminar intermediarios y hay que renunciar a la idea de ser millonario. Porque el ser humano no necesita ser rico para ser feliz. Yo estoy dispuesta a vender mis novelas y mis libros de relatos a un euro y estoy dispuesta a arriesgarme a que los usuarios se los descarguen de manera ilegal.

    Un libro de 6 euros es un bien de lujo. Con seis euros una familia apañada, de cuatro miembros, puede comer durante una semana. Créeme: lo he hecho. Con un libro no se come. Y para que una familia entera sea dueña de su libertad para querer leer o ir al teatro o hacer macramé primero debe tener la barriga llena.

    En cuanto a la educación para la cultura, no podría estar más de acuerdo contigo. Ya lo digo en el texto y lo subrayo con negrita. Sin embargo yo sí creo que los autores somos culpables –con nuestro porcentaje de culpa, no digo que toda sea nuestra- de colaborar con esa educación. Tú misma dices que tienes el don de la creación y que no estás dispuesta a ofrecerlo a precio de saldo. Eso es colaboracionismo.

    Ojo, que tampoco yo estoy libre de pecado.

    Y creo que con esto te contesto.

    ¡¡¡¡Pasa un buen finde!!!!

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    1. Alicia, sólo unas puntualizaciones más:
      - una cosa que me queda clara es que los contables de tu empresa están malpagados.
      - lo que abiertamente te digo que más me ha sorprendido: no me conoces, no tienes ni idea de cómo soy, pero por mi texto, supongo, me metes en el saco de "una ideología política"... jajaja... deberías leer mi libro, 249 páginas de esa ideología!
      - sobre el precio ¿el justo lo pones tú? Creo que has escrito bien en forma, pero no lo has pensado detenidamente.
      - 6 euros come una familia de cuatro miembros una semana... claro! No sé si afirmar (demagogia y barata, podrías haber dicho que en África se construye una escuela, tres pozos y un hospital, así a los escritores nos daría más cargo de conciencia) o preguntar (dónde compras?), al final me lanzo con las dos posibilidades.
      - Agente? Alicia en el país de la maravillas, está claro.
      - Un libro de 6 euros bien de lujo porque alimente una familia? Y un piso qué es para tí? Vives en el cielo? Las cosas no se valoran así ni se han valorado nunca así... ni en los tiempos de las cabernas... Y con tu cámara? Cuántas familias de esas comerían? No me parece justo decirte esto! No lo entiendes? No se puede recurrir a ese tipo de cosas, la gente escribe, hace fotos, actua, porque le gusta, pero quieren sobrevivir. No puedes mezclar eso! Hay fotógrafos que se hacen famosos por una foto y luego caen en el olvido y acaban en la calle! Quién puede reprocharles que quisieran cobrar por su trabajo tantas veces como se expusiera? El que las expone también se beneficia de ello!
      - Eso de que yo digo que tengo el don de escribir... por si alguien lee esto, sólo aclarar que yo no he dicho nada de dones. Jamás utilizaría esa palabra.

      En definitiva: creo que la diferencia entre tú y yo es que yo soy realista y tú vives en el mundo de la piruleta. Tú vendes a quien te lee que tu vida sería perfecta y estarías muy contenta vendiendo tus obras por medio euro y una sola vez en la vida, porque no te daría pena mirar a tus dos hijos cenando caldo con caldo porque sólo tenéis 6 euros.

      Esta movida del dinero se demuestra de formas que no te voy a contar porque mi vida no la voy publicando por blogs, pero no llenándose la boca de que tu trabajo para tí es esfuerzo pero lo valoras en medio euro.

      Me he quedado... blof (perdona mi falta de vocabulario). Creo que no tenía que haber contestado a tu entrada, es tu blog, como si quieres poner... lo que sea. Lo único que he hecho es abrir una batalla cuando a mí me da igual lo que piense una tía que no conozco de nada... si quieres seguir escribiendo en contra de este tipo de profesiones (que no iluminados, o Dios, por un don), hazlo.

      Buen finde también para tí,

      Eva.

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  9. Me encanto tu articulo y también las conclusiones, definitivamente estoy de acuerdo contigo.......

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Gracias por participar!!